Con promedio 10, cursó el 2do año de la Licenciatura en Relaciones Internacionales en la Universidad Abierta Interamericana de Rosario, Santa Fe. Por empate por igual promedio, con la estudiante riojana Mercedes del Carmen Toledo resultaron ganadoras de la beca por $35.000 del Concurso Mejor Promedio 2019 de Misiones Online en la categoría de Universidades del Resto del País. La sorpresa fue la decisión de la empresa aportante de mantener el premio completo para cada una. El diploma de reconocimiento fue entregado a las estudiantes por el gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, y la beca por Mauricio Macena, el gerente Animal World Veterinaria.

 

La joven universitaria Natalia Jimena Caneva, culminó con promedio 10 el 2do año de la Licenciatura de Relaciones Internacionales de la Universidad Abierta Interamericana, de la ciudad de Rosario, Santa Fe, y resultó ganadora del Concurso Mejor Promedio 2019 que organiza Misiones Online, junto a empresas e instituciones. Por empate por igual promedio, con la estudiante Mercedes del Carmen Toledo, de la Rioja, compartirían la beca por $35.000 en la categoría de Universidades del Resto del País, según se establece en las bases y condiciones del certamen, pero la buena noticia para las jóvenes universitaria fue la decisión de la empresa aportante de mantener el premio con una “Beca Animal World Veterinaria” para cada una.

 

La entrega virtual se realizó el viernes 25 de septiembre, y el diploma de reconocimiento fue entregado a las estudiantes por el gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, mientras que la beca por Mauricio Macena, gerente de la empresa Animal World Veterinaria.

 

 

La familia rosarina de la estudiante está conformada por su padre Eduardo (64), su madre Alicia (57), y su hermana Sofía (28). “Mis papas están divorciados y ambos son fotógrafos. Mario, la nueva pareja de mi mamá, también trabaja con ella en fotografía. Tengo una familia muy grande de tíos, primos y abuelos, algunos viviendo en Buenos Aires y el resto en Rosario”, compartió Natalia respecto a sus vínculos cercanos.

Además de ser destacada en los estudios, es una joven que disfruta mucho del trabajo voluntario. Es miembro de OAJNU (Organización Argentina de Jóvenes para las Naciones Unidas), de TECHO Argentina, del Project Management Institute y desde el año pasado, Embajadora Alumni de Campus France. “Me gusta ser útil en mi comunidad, ayudar a gente que está en situaciones desfavorecidas y ver cómo contribuyo a formar ciudadanía”, explica Natalia.

 

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Sobre sus pasiones deportivas, comentó que en 2008 inició la práctica de voley, un deporte con el cual creció y recorrió provincia. “Incluso, lo practiqué durante mi estadía en Francia, pero una lesión de hombro me dejó fueras de las canchas en 2019”, recordó la estudiante rosarina.

Además, en muy cinéfila. En su lista de Netflix la mayoría son comedias románticas, aunque disfruta de un buen thriller o documentales, todo depende de su estado de ánimo. “Últimamente solo miro series o películas francesas. Al principio quería aprender más vocabulario coloquial, pero después le agarré el gustito al cine francés”, cuenta dar a conocer algunos de sus gustos e intereses.

 

“Es un concurso ejemplar”

Al certamen de Misiones Online por Mejor Promedio lo encontró un día navegando en internet, buscando becas de las cuales participar. “Cuando llegué al sitio web me sorprendieron dos cosas. En primer lugar, que sea una convocatoria abierta a nivel nacional. El hecho de que una provincia decida celebrar a aquellos estudiantes del país que día a día ponen mucho esfuerzo en sus vidas académicas, es prueba del compromiso de Misiones con la educación Argentina”, expresó Natalia. Seguido, sostuvo que la iniciativa “es ejemplar” y que “debería replicarse en el resto de las provincias del país”.

En segundo lugar, también le llamó la atención que sea una convocatoria abierta a universidades privadas. “Creo que este concurso permite visibilizar el potencial que también se encuentra en alumnos de establecimientos privados y, sobre todo, a derribar el mito de que sólo los estudiantes de universidades nacionales tienen necesidades económicas”, reflexionó la estudiante rosarina.

Fue así que, desde el momento en se informó de los objetivos y requisitos del concurso Mejor Promedio, se interesó por participar. “Para personas como yo que funcionamos en base a metas y desafíos, este certamen es una motivación enorme. Recibir un reconocimiento por el esfuerzo y la dedicación de siempre buscar dar lo mejor es un orgullo, sobre todo viniendo de una institución de tanta importancia como el Concurso al Mejor Promedio”, expresó Natalia.

El estudio como meta

Natalia desde siempre fue buena alumna. “De chica siempre me gustó estudiar. En todos los ámbitos de mi vida siento un deseo por aprender, por entender las cosas y tratar de darles sentido. Durante la secundaria participé de muchas actividades extracurriculares, siendo una de ellas los Modelos de Naciones Unidas”, explicó la joven universitaria.

Cuando llegó el momento de tomar la decisión sobre qué carrera estudiar, se preguntó “¿qué es lo que más me gusta hacer?”.

La respuesta fue fácil, le gustaba representar un país por tres días y debatir sobre problemas que aquejan a la Comunidad Internacional, tratando de llegar a una solución en conjunto. “Fue así que conocí la Licenciatura en Relaciones Internacionales, carrera que me hizo ver todo un mundo nuevo”, sostiene Natalia.

Por otra parte, se considera afortunada de poder estudiar lo que la apasiona, y esa es la clave para llevar un promedio 10. “Al ser un área del conocimiento que me fascina, estudiarla no me representa una carga sino que por el contrario, siempre quiero saber más. Asimismo, tengo muy en claro a dónde quiero llegar y entiendo que la etapa de grado es el primer paso para cumplir mis metas”, expresa con convicción en la entrevista.

De esta forma, unió la pasión con la determinación y la búsqueda de la excelencia académica. Pero la vida del estudiante universitario no es fácil. “Además de las batallas personales que cada uno lleva con su carrera, la situación económica representa una dificultad, sino un impedimento, para muchos”, relata la joven.

 

En su caso, ella trabaja desde los 17 años. En la actualidad se desempeña como tutora particular de francés, como fotógrafa y camarógrafa junto a sus padres y como columnista en “Café Internacional”, un programa de radio de análisis político. “Gracias a todo ello puedo pagar la facultad y mis gastos personales”, explica la estudiante.

Por el trabajo que realiza también logró hacer un intercambio a Francia durante un año, y así estudiar su carrera en una de las universidades más prestigiosas, el Institutd’ Études Politiques (Sciences Po) de Bordeaux. “Durante ese tiempo de intercambio pude ahorrar y estando Francia, alternaba con tres trabajos después de clases (moza de desayuno en un hotel, niñera y delivery para Uber)”, recuerda Natalia.

“Fue una experiencia que creía completamente inalcanzable para una chica de Rosario como yo, pero tuve la suficiente suerte de encontrar trabajos que me permitieran mantenerme. El acceso a un trabajo, y una vez en él, y lograr el balance con el estudio, es una de las mayores dificultades de los estudiantes argentinos. Los estudiantes de Relaciones Internacionales también encuentran un obstáculo en la salida laboral, no siempre sencilla de conseguir, sobre todo viviendo en el interior del país”, remarcó la joven.

 

El 2020, el año de la pandemia

El 2020 definitivamente es un año atípico, pero sobre todo, Natalia lo define como “muy poco certero” ya que para los ingresantes fue un doble desafío por tener que adaptarse, por un lado a la vida universitaria, y al tiempo a la virtualidad de manera abrupta. “Faltan poco menos de tres meses para terminar el año académico y en general los ingresantes aún no pudieron terminar de interiorizarse en la cotidianeidad facultativa. ¿Cómo culparlos? No pudieron siquiera estar en un salón de clase, en la cafetería o en la biblioteca estudiando para un parcial. Para los estudiantes más avanzados también fue complejo, algunos no logran amigarse con Zoom o mismo conozco varias universidades donde las mesas finales se suspendieron y los estudiantes quedaron sin rendir”, describió Natalia respecto al proceso que se llevó adelante en su provincia.

De igual forma, también la pandemia representó muchas oportunidades en otros aspectos, como el hecho de participar de aquellas actividades o emprender aquellos proyectos que, por falta de tiempo, recursos o distancia geográfica, no se podrían hacer.

En su experiencia, Natalia aprovechó de participar de una cantidad importante de webinars con expertos de toda Latinoamérica y Estados Unidos, y comencé una diplomatura en una universidad de Buenos Aires. “En estos tiempos tenemos mayor acceso a la información y de manera más veloz dado que, con una videollamada, establecemos contactos transatlánticos antes impensados”, precisó.

En cuanto a las principales vivencias personales que vivió desde que se decretó el Aislamiento Social Obligatorio en marzo, remarcó que al encontrarse con mucho más tiempo libre –ya que no tenía que desplazarse de su casa para ir y volver de los lugares donde se desarrollaban sus actividades-, invirtió ese tiempo “ocioso” en muchas nuevas actividades de diversa índole: cursos, webinars, nuevos trabajos, una diplomatura, etcétera. “A pesar del distanciamiento social de mis amigos y de parte de mi familia, fue muy positivo a nivel académico”, aseveró Natalia.

Estos avances mencionados fueron logrados también porque la Universidad Abierta Interamericana se tomó el trabajo de digitalizar todas las clases, las actividades de extensión, las actividades académicas extracurriculares, los procesos administrativos, para que sus alumno pudieran continuar de la manera “más normal posible” la vida académica. “Se vio en todo este proceso, un gran esfuerzo por parte de los profesores, quienes comprendieron la situación por la que estamos pasando y supieron acercarse desde una faceta más humana, preguntando a cada oportunidad como estábamos, brindando su apoyo ante cualquier problema y tratando de hacer la cursada lo más llevadera posible. Tuve la suerte de tener un gran respaldo por parte de la Facultad de Derecho y Ciencia Política así como del director de la Licenciatura en Relaciones Internacional, Fabián Lavallén Ranea, quien estuvo disponible continuamente para todos los estudiantes durante la pandemia”, valoró la estudiante rosarina.

De esta forma, consideró como principal aprendizaje en este proceso fue que “la pandemia puso en evidencia más que nunca la importancia de la presencialidad para la experiencia educativa. Si bien una videollamada es mejor que nada, no se compara con las dinámicas y el espacio social que se crea en un aula de clase. El estar aislada me recordó la importancia del contacto con los otros estudiantes, profesores y lo fructífero que es participar en clase, sobre todo en carreras sociales como la mía (Relaciones Internacionales) donde el debate es la base de todos los encuentros. Es clave cultivar y fortalecer los lazos con las personas que nos acompañan en este camino porque, al fin del día, son ellos quienes hacen de este trayecto uno más divertido, enriquecedor y ameno”, sugirió Natalia.

En paralelo, en este proceso por COVID-19 existe esa preocupación porque las personas de tu entorno o comunidad se encuentren bien. “Noté que faltaba esa tranquilidad tácita de que tus allegados se encontraban bien. A medida que vemos los números de contagios y escuchamos que cada vez más personas cercanas están en contacto con el virus, es imposible no entrar en un estado de alerta constante por la salud de conocidos. Aunque uno trate de no pensar, es una carga inconsciente que se lleva”, admitió. “Esperamos que todo pase, confío en que pronto mejorará todo y podremos empezar un 2021 en la presencialidad, pero siendo más conscientes sobre nuestra manera de vivir”, agregó.

 

El pilar para llevar adelante este proceso universitario -y en ese contexto- es su familia. “Ellos son mi mayor apoyo. Nunca faltan sus palabras de aliento, expresándome cuán orgullosos están de mí o su comprensión cuando mi estrés es mayor. Soy la primera de la familia en ir a la universidad por lo que me ayudan en todo lo que pueden, sea económicamente cuando lo necesito o emocionalmente a través de su presencia”, relató la joven.

Su objetivo a corto plazo es lograr recibirse en la universidad “disfrutado el camino de la mejor manera. El título es el primer paso. Luego, me gustaría poder continuar mis estudios con un posgrado en Seguridad Internacional. En un futuro, aspiro a trabajar en el área de investigación o asesoría para una Organización Internacional”, compartió Natalia respecto a sus metas presentes y futuras.

 

 

 

 

Por Patricia Escobar 

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